¿Dónde estarán puestas las energías del movimiento feminista en el 2021?
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¿Dónde estarán puestas las energías del movimiento feminista en el 2021?

Los ecos de la marea feminista argentina ya se escuchan en el resto de América Latina, o quizá son los propios gritos que dejan de ser susurros en países como Colombia, donde el movimiento de mujeres crece reclamando a diario una ciudadanía plena y libre de violencias.

Para intentar dibujar una agenda que escuche con atención el resonar de las voces feministas y sus reivindicaciones en este 2021, y teniendo como punto de partida algunos avances del año anterior, en Mutante tuvimos un espacio de conversación con dos mujeres que han sido protagonistas de las luchas feministas colombianas y han hecho parte de otros momentos fundacionales del país, como la construcción del más reciente Acuerdo de Paz.

Junto a miembros de nuestro programa Hazte Mutante, nos entrevistamos con Claudia Mejía, defensora de derechos humanos, exdirectora de Sisma Mujer y actualmente integrante de la Red Nacional de Mujeres, y con Ana Cristina González, médica, integrante de la Articulación Feminista Marcosur, fundadora del Grupo Médico por el Derecho a Decidir en Colombia y cofundadora de La Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres.

Muchos temas relacionados con las mujeres estuvieron en la prensa durante el primer año pandémico. Vimos crecer fenómenos como la violencia sexual, los feminicidios, la brecha en las labores de cuidado… La pandemia se encargó de revelar y mostrarnos estos asuntos que desde hace muchos años el movimiento feminista viene señalando. Pero, ¿qué otros temas no fueron tan protagonistas?, ¿qué no vimos?

Ana Cristina González (A.C.): En efecto. Temas como la salud sexual y reproductiva, incluso la salud mental o el papel que jugaron las mujeres en la pandemia estuvieron más desdibujados en esa conversación pública.

Profamilia hizo un pequeño estudio que mostró que el 20% de las personas que entrevistaron tuvieron una necesidad no satisfecha en materia de salud sexual y reproductiva. Por su parte, el Fondo de Población de las Naciones Unidas también hizo algunas proyecciones e incluyó a Colombia dentro de los 16 países que estudiaron para mostrar qué tanto en el sector público y en el privado se había reducido el acceso a métodos anticonceptivos. También otras organizaciones a nivel global como el Instituto Guttmacher y la Organización Mundial de la Salud estuvieron haciendo algunos cálculos y las cifras son realmente muy aterradoras solamente si pensáramos que el 10% de los abortos se van a volver inseguros, –eso a nivel global, porque no tenemos datos específicos para Colombia–, es decir que ocurrirán más o menos unos tres millones de abortos inseguros.

También en La Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres vimos dos cosas durante la pandemia: la primera es que se profundizaron las barreras que ya venían enfrentando las mujeres para acceder a la interrupción voluntaria del embarazo, por ejemplo las faltas en la prestación de los servicios o la misma objeción de conciencia. Pero aparecieron barreras específicas vinculadas a la pandemia, por ejemplo la pérdida de intimidad de muchas mujeres, incluso adolescentes y jóvenes a quienes les impedían tener consultas en un ambiente de intimidad y de seguridad para preguntar por un método anticonceptivo, para hacer uso de la telemedicina. Vimos también los ataques de los grupos conservadores, no solamente en materia de aborto sino intentando obstaculizar las nuevas formas de prestación de los servicios de salud sexual y reproductiva.

Hay una afectación en cadena en todo el ciclo de la salud reproductiva y el factor tiempo es determinante: una mujer que no puede acceder a métodos anticonceptivos es probablemente una mujer que va a tener un embarazo no deseado, es probablemente una mujer que va a buscar acceder a un aborto no necesariamente seguro, o es probablemente una mujer que va a llevar adelante un embarazo sin poder acceder a consultas prenatales y con más posibilidades de muerte materna.

Y qué piensa Claudia… Desde sus principales orillas: la paz y la participación política de las mujeres, ¿qué no vimos en el 2020 que involucra a las mujeres?

Claudia Mejía (C.M.): No vimos de manera tan clara la voz de las mujeres en la paz. Tampoco se ha logrado en la implementación lo que los compromisos del Acuerdo de Paz debía debían garantizar en materia de género. . En la Red Nacional de Mujeres hemos alertado sobre cuatro aspectos críticos.

La primera alerta tiene que ver con la Reforma Rural Integral, que es un compromiso para lograr enfrentar los efectos de la pobreza, del olvido y de la guerra. Allí se contemplaron medidas supremamente importantes en favor de las mujeres que no se están cumpliendo. Por ejemplo, con relación a las hectáreas: aunque estamos hablando de que las mujeres son el 42% de la población beneficiaria, los hombres están recibiendo el doble de lo que reciben las mujeres.

Pero vamos más allá. De las 33.000 y piquito de iniciativas PDET –Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial– que se presentaron en el marco de ese proceso, que tuvieron una muy importante participación de las mujeres, solo el 13% tienen el sello o la marca de mujer y género.

Otra tercera alerta es en materia de protección para las defensoras y para las lideresas de Derechos Humanos. Es claro que si no logramos preservar la vida de las defensoras y lideresas, la defensa de los derechos se debilitará. Defensoría del pueblo habla de un incremento de agresiones contra defensoras y lideresas de un 140%, entre 2019 y 2020 y un incremento de asesinatos del 18.8%. Y si vamos a mirar las cifras de sociedad civil, Somos Defensores habla de un aumento del 100% a defensoras y lideresas. Eso no puede seguir así. No tengo que explicar más.

La última alerta que hacemos es la necesidad de que, reconociendo que el Sistema Integral de Verdad, Justicia y Reparación tiene compromisos serios y fuertes en materia de género, esperamos que la JEP realmente asegure que ese macrocaso para la violencia sexual que ha anunciado se lleve a cabo y se asegure así justicia para millones de víctimas de violencia sexual de parte de todos los actores armados en la guerra y que, de esa misma manera, que la Comisión de la Verdad asegure un capítulo al respecto en su informe final.

Después de este panorama, que como lo pudimos prever no es tan positivo, quisiera que por un momento fuéramos más optimistas y habláramos de lo qué nos dejó ese trabajo colectivo feminista, que siempre nos demuestra que en red y de manera colaborativa se avanza. Ahí quisiera que Ana Cristina nos contará más al respecto de la demanda que hoy está en la Corte Constitucional, que busca eliminar el delito del aborto del Código Penal y que hace parte de un movimiento que hemos conocido como “Causa Justa”.

A.C: “Causa Justa” no es solo un logro del año pasado sino que es el resultado de un trabajo de muchos años, de muchas organizaciones feministas en Colombia que vienen trabajando desde antes el año 2006, para que en el país, primero, el aborto dejara de ser un delito en todas las circunstancias y, después del año 2006, para que se aplicara la decisión de la Corte Constitucional y las mujeres pudieran acceder al aborto de manera legal, oportuna y segura en las tres circunstancias que la Corte había decidido que el aborto era un derecho fundamental de las mujeres en Colombia.

Este movimiento se empezó a gestar hace más o menos tres años después de que en particular La Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres empezara a sentir que el modelo de causales era un modelo que se estaba agotando. Las mujeres se enfrentan a las mismas barreras de acceso desde hace más o menos 14 años. Esas barreras no solamente se han amplificado, se han profundizado y no solo expresan, como muchos otros problemas, las desigualdades estructurales en las que viven distintos grupos de mujeres en el país, sino que, además, a las mujeres se les criminaliza hoy más que antes de que el aborto fuera un delito totalmente en Colombia.

A las mujeres se las persigue mucho hoy en Colombia. La Fiscalía tiene casi 5000 procesos de criminalización por aborto. Entonces en este escenario de agotamiento de las causales, dijimos, en efecto lo que tendríamos que hacer es volver a la razón de nuestra existencia que es la despenalización total del aborto en Colombia. Ahí empezamos a pensar y a diseñar toda una estrategia, a trabajar un conjunto amplísimo de argumentos para impulsar la idea de eliminar el delito de aborto en Colombia.

En ese contexto fraguamos una estrategia que tiene más de 12 ámbitos estratégicos. Dos de los ámbitos más importantes era la estrategia legal y la estrategia de comunicaciones y movilización. Y hoy, en efecto, tenemos un movimiento: más de 90 organizaciones, más de 150 personas a nivel individual que adhirieron a la demanda que firmamos cinco organizaciones en Colombia, que son: La Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres, el Centro de Derechos Reproductivos, Women's link, Católicas por el Derecho a Decidir y el Grupo Médico por el Derecho a Decidir. Esa demanda es una pieza dentro de una gran estrategia, no es nuestro único camino.

E.O.: Claudia, el año pasado cerró con una victoria parcial, si se quiere, para las mujeres en términos de participación política. Se trata de la aprobación de una reforma al Código Electoral que incluye exigirle a los partidos políticos listas paritarias ¿Qué significa eso en términos de logros para el movimiento feminista?

C.M: Definitivamente es una estratégica victoriosa para el movimiento de mujeres y en particular para el movimiento feminista. Primero voy a mencionar un par de cifras que evidencian la urgencia de que más mujeres participen en la política.

¿Saben cuál es el promedio de participación de las mujeres en las américas? En el Congreso un 29.7%. ¿Saben cuál es el promedio mundial?, un 24%. En Colombia estamos en el 19.7%.

Solo por hablar de algunas cifras, a nivel de las gobernaciones, un 6.3% están al frente mujeres, hubo un descenso del 60% respecto del periodo anterior, y con respecto a las alcaldías solamente un 12.2%. Esto es inaudito.

Pero que hayamos logrado ganar el año pasado lo que mencionas, también tiene que ver con que esta nueva generación de las feministas –yo no sé si es la Cuarta Ola, podíamos llamarla así–, logró avanzar con toda su capacidad estratégica y de incidencia digital. Lograron efectivamente la presión, estábamos nosotras las más adultas, nuestra voz, pero la generación joven de las feministas en gran parte logró la presión suficiente para que se alcanzara la aprobación de la paridad. Ojo con la limitación que fue establecida, porque igual haría énfasis en que fue paridad, pero no alternancia (es decir, que en las listas se presente un hombre, una mujer y así sucesivamente).

Pasa ahora a control constitucional, todavía no es ley, muy seguramente lo lograremos para que en las elecciones del año entrante, efectivamente, ya se implemente con la paridad y eso lo que significaría es la posibilidad de que las mujeres lleguemos a la política.

Pensaría que lo que nos demuestran ambas intervenciones es justamente que ninguna victoria del movimiento feminista es total, eso está bueno porque nos exige seguir en movimiento. Por eso quisiera que me respondieran, ¿dónde estarán puestas las energías del movimiento feminista en este año?, ¿qué se nos viene?, ¿cuáles son esas prioridades?

A.C.: Antes de responder eso quería mencionar algo. Hay pocos estudios, pero algunos muy concluyentes, que demuestran que a las mujeres se les dificulta participar en la política, por un lado por la violencia, por otro por la carga en lo reproductivo. Muchas mujeres llegan a la política de manera tardía cuando ya han resuelto su vida reproductiva y eso les impide tener un desarrollo amplio en su carrera política. Quería señalar que estas, que parecen ser un poco conversaciones en paralelo, en realidad se podrían tejer como una sola, porque creo que uno de nuestros desafíos como movimiento para este 2021 sigue siendo mostrar los vínculos entre distintos temas que parecen aislados en la agenda feminista. Yo creo que esos vínculos son muy importantes y por eso una de las cosas que tenemos que lograr este año, donde se van a tejer las alianzas políticas para buscar presidente o presidenta para el año 2022, es mostrar una agenda de igualdad de género que sea más compacta y que les permita a los políticos entender las relaciones entre los temas que disputamos y que luchamos distintas expresiones del movimiento de mujeres.

Yo quisiera decir otras tres cosas: necesitamos levantar la voz de las mujeres en la conversación sobre la pandemia. Las mujeres estamos en la primera línea de atención en todo lo que tiene que ver con la pandemia y sin embargo las decisiones no se están tomando con nosotras.

Lo otro que quiero decir, por supuesto, es “Causa Justa”. Yo creo que este es un año decisivo para este movimiento, no creo de ninguna manera que si la decisión de la Corte fuera contraria a lo que nosotras estamos pidiendo podamos sentir que hemos perdido una batalla, yo creo que ganamos un montón. Muchísima gente en el país se movió de las causales a defender la eliminación del delito del código penal; esto es una decisión que está intrínsecamente vinculada al reconocimiento de la ciudadanía plena de las mujeres, porque los hombres en nuestras sociedad son libres, pero las mujeres no somos libres, nuestra libertad está vinculada con las decisiones que tiene que ver con nuestro cuerpo y nuestra reproducción y mientras esa libertad no abarque el cuerpo y la reproducción, las mujeres no somos libres, por lo tanto no somos iguales y por lo tanto no somos ciudadanas plenas.

C.M: Por eso es importante el ingreso formal y mayor de las mujeres en la política, porque indiscutiblemente conducen a decisiones favorables a los asuntos que tan magistralmente has expuesto. Y bueno, yo por mi parte quiero hablar de cinco temas.

Primero, lo dijo Ana y solamente lo menciono, tenemos que impactar la política frente a la proximidad de las siguientes elecciones del Congreso y las presidenciales: ¿Qué ventaja o medida concreta tenemos en este momento? Una nueva ley de paridad. Y, por eso, lo que tendríamos que promover es el fortalecimiento de las mujeres para la participación y en la política en la siguiente contienda electoral.

En segundo lugar, tenemos que ser capaces de impactar la contienda electoral frente a la implementación del Acuerdo de Paz en clave de género. Cuando se implementan de manera incluyentes los acuerdos más sostenibles. La Red Nacional de Mujeres tiene una estrategia para que el año entrante se impacte la política preelectoral en favor de una implementación de la paz incluyente e igualitaria con las mujeres

Tercero, estamos listas para la implementación plena de los sistemas de cuidado, no solamente de los que hasta el momento han empezado a funcionar como el de Bogotá de manera tan interesante y otros a nivel nacional. Creo que es importante también la implementación de licencia compartida con extensión de la licencia de paternidad en el Congreso, eso también lo tenemos que lograr. Las leyes frente a violencia: si bien hay unos paquetes que se han aprobado para prevenir, atender y judicializar la violencia, las mujeres que saben de violencia, que han pensado la violencia, que han defendido a las mujeres víctimas han hecho una serie de propuestas que deben ser acogidas por el Gobierno Nacional, un gobierno que conversa bastante poco con las mujeres.

En cuarto lugar, las mujeres tenemos que profundizar nuestra capacidad de incidir en todo el proceso de reactivación económica pero con enfoque de género. Reactivación económica que a veces se está llevando a cabo con ausencia de esta perspectiva, que tenga por ejemplo medidas como la renta básica diferencial para las mujeres.

En quinto lugar, tenemos que ser capaces de poder fortalecer nuestra capacidad de defender los derechos al planeta, al ambiente, la casa común. Para eso el Acuerdo de Escazú es muy importante. Y por último lo relacionado con estrategias que disminuyan la deserción de las mujeres en la educación que pasan por el fortalecimiento digital y la capacidad tecnológica de las mujeres.

Me sumo, para cerrar y como dijo Ana, tenemos que apostarle a una actuación coordinada, compartida o articulada para que no se desvanezca lo que fueron nuestras victorias el año pasado.

Esta entrevista ocurrió en un encuentro exclusivo con quienes hacen parte del programa de membresía de Mutante. Para hacer parte haz click aquí.

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Por:

Elizabeth Otálvaro Vélez

Ilustración: Matilde Salinas

2021-02-01

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