El perdón no es un deber, pero sí es una posibilidad

Lo que aprendimos en #HablemosDelPerdón

Fecha: 2022-07-01

Por: Mutante

El perdón no es un deber, pero sí es una posibilidad

Lo que aprendimos en #HablemosDelPerdón

Por: MUTANTE

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El perdón es un acuerdo que parte de la defraudación de un acuerdo previo. Es la decisión de construir un nuevo estado de cosas. Perdonar es acordar desde la falla para avanzar y superar, no necesariamente para reconciliar ni para olvidar el daño causado.

 #HablemosDelPerdón nos enfrascó en una discusión álgida del momento histórico que vive Colombia: el perdón como decisión autónoma o como imperativo moral para superar nuestra historia de guerra. ¿Deberíamos considerar al perdón como algo que tiene que suceder o como algo que puede suceder? ¿Se puede construir un nuevo estado de cosas sin perdonar?

 

¿QUÉ ES EL PERDÓN Y CÓMO SE MANIFIESTA EN LA VIDA COTIDIANA? ¿CÓMO SE RELACIONAN LA INJUSTICIA Y EL DESEO DE VENGANZA CON LAS FORMAS DEL PERDÓN?

–   “El perdón es una tecnología social para conservar vínculos”, nos dijo una asistente al Círculo Mutante “Pa’ pedir perdón, ¿tengo que estar ebrio?”. Este espacio, un evento presencial que reunió a diferentes personas con ganas de conversar y reflexionar sobre el perdón desde sus experiencias personales, nos demostró los usos sociales del perdón. Algunas otras expresiones con las que participantes del evento definieron el perdón fueron:

–   “Búsqueda de esperanza”

–   “Descanso”

–   “Liberar energía que uno está poniendo donde no quiere más”

–   Estas ideas se relacionan con la forma en la que Carolina Sanín lo define: “Imagino el perdón como el descanso…no solo como el final de la condena, sino también como el final de la pena”. De esta manera emerge el perdón como una posibilidad de sanación personal.

natalialinares4 En cuanto a perdonar, por mi parte, hace rato entendí que hacerlo me libera a mí! Así las cosas, perdonar me permite quitarme cargas, soltar y respirar liviana

–   Como quisimos enfatizar desde el principio en esta conversación, no existe una sola noción de perdón. Tiene múltiples formas, manifestaciones y una característica fundamental: es una expresión (y goce) de la soberanía. Esto implica que es una decisión autónoma y muy íntima que, al ser abordada públicamente o como acción colectiva, genera rechazo. ¿Por qué?

–       suntuosavulgaridad: Porque se suele entender como que el perdón evita la justicia. También porque no hay una cultura del perdón y porque los victimarios o criminales reinciden si la justicia no es fuerte.

–       m4quilo: Hay muchos procesos anteriores y acompañantes a la noción de perdón, que se puede además entender desde múltiples contextos. Por eso es importante no desconocer los lugares grises donde se supone que las voluntades o las conductas parecen resistirse a él. Es complejo y forzarlo así sea solo como concepto no contribuye al reconocimiento de sus dificultades, mientras que reforzar los pequeños entendimientos puede ser más productivo.

–   Es por esto que, días antes de iniciar #HablemosDelPerdón, la mención del ‘perdón social’ por el presidente electo — en ese entonces candidato presidencial— Gustavo Petro, desató un escándalo público y despertó la discusión sobre la amnistía y la corrupción como intenciones veladas bajo el concepto de perdón. 

–   “Si se olvida el agravio que se hizo, entonces no hay nada que perdonar. El perdón es, en realidad, la antítesis del olvido”. Esta cita de Etienne Mullet, quien fue director del Laboratorio de Ética del École Pratique des Hautes Études de París, desmitifica la asociación común entre el perdón y el olvido como dupla que cataliza la amnistía.

–       sophy_om: Perdonar no es igual que olvidar, eso es una mentira moralista, necesitamos creer en el perdón con memoria, con verdad, con justicia y reparación, y buscar garantías de no repetición

 

¿CÓMO TRANSITAMOS DEL PERDÓN COMO VIRTUD RELIGIOSA AL PERDÓN COMO VIRTUD POLÍTICA?

–       natsenelbass: Creo que la gente asocia el perdón a el significado que le da la religión católica: a la absolución mágica de todas los pecados y las culpas. La liberación a través de una bendición, una oración. La gente cree que perdonar es olvidar y dejar atrás. Pero en el caso de Colombia el perdón debe venir acompañado de reparación y justicia. Y no debe quedar atrás sino siempre al frente para no olvidar aquello que no queremos repetir jamás

–   Hablar del perdón como una virtud religiosa es una actitud frecuente por la predominancia del discurso religioso cristiano en un país cuya población tradicionalmente se ha identificado con sus ideas. Sin embargo, limitarlo a la dimensión religiosa excluye otras posibles nociones, formas e ideas del perdón. Conversamos con Leonel Narváez, sacerdote y fundador de la Fundación para la Reconciliación. “Al perdón hay que sacarlo del confesionario y volverlo un bien público y, de hecho, es un bien público”, nos dijo.

–   Ampliar la idea de perdón puede incentivar también la práctica del perdón. Según Narváez, “el gran problema social de no perdonar es que multiplica mucho la criminalidad y los homicidios, es decir, las venganzas”.

–   Por eso, abordarlo desde lo público y comunitario forja procesos de sanación en las comunidades. Un ejemplo es el caso de Siloé, en donde se creó un tribunal popular para buscar justicia después de la violencia perpetrada por la fuerza pública durante el Paro Nacional. Desde allí buscan dignificar a las personas asesinadas, hacer memoria, esclarecer los hechos y denunciar la sistematicidad de estos hechos. Este es el proceso que han hecho para allanar el terreno para el perdón: “antes de perdonar se debe contar la verdad y reconocer lo que pasó”. A través de estos procesos de perdón las comunidades también buscan justicia para suplir la que el sistema estatal no les va a conceder.

–   Y, ¿por qué perdonarían?

“En mi experiencia de estos 20 años trabajando con el perdón, el perdón verdadero se le da a quien ni lo pide ni lo merece. ¿Por qué? Porque el perdón es un regalo para uno mismo, es una asepsia, una desinfección personal. Y ese esfuerzo de desinfección personal, es lo que nosotros llamamos un giro narrativo. La persona hace un giro de las ganas de vengarse a la compasión”

Leonel Álvarez.

¿CÓMO PODEMOS CONSTRUIR ACUERDOS SOCIALES A PARTIR DE LAS FORMAS DEL PERDÓN?

–   “Se pueden recomponer las trizas”, señala Claudia Rengifo desde Manrique, una comuna de Medellín en las laderas de Medellín en la que se asentaron personas desplazadas por el conflicto armado. Desde allí los vecinos presentaron un informe a la Comisión de la Verdad y se convirtieron en la primera comunidad urbana en adherir una propuesta de restauración al Sistema Integral para la Paz.

–   El arte ofrece lecciones para esa recomposición de aquello que está roto. Para juntar las piezas rotas y armar una nueva vasija de cerámica hay que aprender a renunciar, hacer de las cicatrices historias y estar dispuesto a volver a empezar. Así mismo funciona el perdón: a través de la renuncia, la resignificación de la herida y el recomienzo se genera un proceso de reparación que recompone.

–   La justicia restaurativa materializa desde otro lugar estos acuerdos para la resolución de un conflicto y restauración del bienestar. Pone las necesidades de las víctimas en el centro e intenta enmendar el daño a partir de la búsqueda de la restauración y reintegración y el bienestar de toda la comunidad, que incluye y rodea, a víctimas y ofensores. No presupone el perdón pero sí se construye a partir del reconocimiento de la ofensa y del tratamiento de los daños pero también de sus causas. Por este motivo depende de la voluntad de las partes y en ese sentido hace posible alcanzar cierto grado de perdón.

dnb.nigrum: Algo inicial e importante es reconocer el daño causado, intentar establecer la verdad entre las partes de la forma más objetiva posible: reconozco que te hice daño por esto, reconozco luego su sentir y luego procedo a preguntar cómo sé sentiría reparada esa persona por el daño y busco acciones para conseguir ese estado de conciliación. Cuesta tiempo recuperar después del daño, porque el daño, lógicamente, daña, duele.

–   El perdón es un acuerdo de reparación. Puede ser entre víctima y ofensor, como en este caso de Alejandra, que decidió perdonar la ausencia de su papá después de un proceso de terapia que culminó cuando él le pidió perdón y le propuso reconstruir su relación. Pero no tiene que ser entre víctima y ofensor, el perdón también puede ser una decisión íntima que no tenga una contraparte como parte del acuerdo. Uno puede acordar con uno mismo perdonar para caminar con tranquilidad.

sandrarocoach: Si decido no perdonar desde mi experiencia, no camino la vida con total tranquilidad, porque hay algo que me hala a mirar hacia atrás (pasado). El perdón nos da la posibilidad de resolver lo pendiente, mirarlo con amor, honrando el dolor y aprendizaje y tomando la vida con fuerza. Es mi palabra preferida porque cuando no perdono no tengo fuerza para seguir hacia adelante.