Del 'lavado verde' al ecologismo popular: las propuestas ambientales de los candidatos a la presidencia
Ecología

Del 'lavado verde' al ecologismo popular: las propuestas ambientales de los candidatos a la presidencia

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Una discusión casi inédita y central se ha dado en esta campaña presidencial: como nunca antes ha estado en la agenda de los candidatos el tema del medio ambiente y lo que hará el país frente al uso y la explotación de los combustibles fósiles. Este último tema generó debate a propósito de las manifestaciones públicas del candidato Gustavo Petro, quien ha planteado la necesidad de hablar del “final del petróleo”. Ese será también el detonante de este análisis sobre la agenda ambiental de los candidatos a la Presidencia de la República. 

“El tema ambiental adquirió relevancia dentro del discurso de las campañas. Esto hace cuatro años no era así”, nos dijo Camilo Prieto Valderrama, experto en cambio climático y salud ambiental y miembro del Foro Nacional Ambiental. Lamenta que un factor en común entre los candidatos, respecto a ese tema, sea que “no hay claridad de cómo se va a financiar lo que ellos proponen”. Sin embargo, resalta que atienden el tema ambiental, Petro, Federico Gutiérrez y Sergio Fajardo, desde una perspectiva ecológica, energética y social.

Analizamos lo que proponen los candidatos con mayor intención de voto y nos encontramos con que, pese a las profundas diferencias entre cada apuesta, también hay puntos en común entre sus programas.

Antes de leer este análisis, puedes consultar aquí el pliego informativo que construimos con varias voces expertas y con los aportes de la comunidad de jóvenes de Retoma, nuestra Red para la Toma de Decisiones. Allí encontrarás los principales problemas y algunas posibles soluciones planteadas por estos frente a la crisis ambiental.

 

¿No más petróleo desde el 7 de agosto?

Empecemos con dos claridades. Primera: la propuesta de Petro tiene matices en su programa de gobierno, respecto a la forma como él la ha manifestado públicamente; y segunda: no es el único candidato que propone dejar atrás la dependencia a los combustibles fósiles.

En detalle, Petro habla en su programa de un “desescalamiento gradual del modelo extractivista, de la dependencia económica del petróleo y del carbón”. Dice que su gobierno “sentará las bases para una transición” en la que la matriz energética se diversifique desde las energías renovables (eólica y solar, por ejemplo). Además, plantea un “desescalamiento gradual del modelo extractivista”, a lo que le suma la promesa de garantizar la confiabilidad y estabilidad del sistema energético, sus empleos y sus recursos. 

Dice que buscará financiación para la descarbonización de la economía para compensar los ingresos que dejarán de llegar. También propone crear un fondo para la transición energética con recursos de regalías y de la eliminación de beneficios tributarios al sector de hidrocarburos. Petro promete prohibir el fracking, incluidos sus pilotos, y quizás su propuesta más radical y menos gradual es dejar de otorgar nuevas licencias para la exploración de hidrocarburos ni para la minería a cielo abierto.

Estas propuestas no solo han sido criticadas por los adversarios de Petro, sino también por líderes regionales de la izquierda, como por Nicolás Maduro, desde Venezuela, y ‘Lula’ da Silva, desde Brasil, países que tienen al petróleo como principal fuente de ingresos.

El programa de Sergio Fajardo también habla de la necesidad de dejar atrás la dependencia del petróleo, pero enfatiza más en que sea un proceso gradual y no “de un día para otro”, como le ha criticado a Petro. No es claro si seguiría otorgando licencias de exploración y explotación. 

Su programa se enfoca más en el fortalecimiento de energías de fuente alternativa para que estas representen el 30 % en 2026 –de las que Petro también habla, pero sin mencionar porcentajes– y en un componente que aparece menos en el plan del candidato que lidera las encuestas: la educación. Para Fajardo, es necesario que la transición energética sea “un proyecto educativo y de oportunidades, con perspectiva de género, que permita la creación de empleos”. Habla de una transición justa frente a las comunidades que dependen de la industria de los combustibles fósiles y dice que detendrá los pilotos de fracking.

En cambio, Federico Gutiérrez no habla específicamente del petróleo en su programa ambiental, pero dice que impulsará la transición energética “con 3 proyectos piloto de producción de hidrógeno azul a partir de gas”. También señala que junto a las energías eólica y solar, impulsará el hidrógeno para lograr un sistema de energía complementario. Habla de una “transición responsable” en la que no le cierra las puertas al fracking. Sin embargo, el experto Prieto Valderrama explica que ese elemento requiere de gas metano para su producción, es decir, otro combustible fósil.

Finalmente, Rodolfo Hernández habla de eliminar la dependencia de la industria extractiva “en el largo plazo”, a través del diseño de una política “responsable en el uso de los recursos no renovables”. Además, propone cambios hacia 2030 “para alcanzar un autoabastecimiento energético, incrementado el nivel de reservas de petróleo y gas, mediante un proceso ampliado de nuevas exploraciones”. No obstante, ha sido ambiguo frente al fracking. Ha dicho en Twitter que no lo apoya, pero en algunas entrevistas ha matizado diciendo que su decisión depende de lo que digan los estudios.

 

¿Y el resto de sus propuestas?

En un reciente videoconsejo editorial de Mutante, la doctora en ecología y medio ambiente directora de Parque Nacionales Cómo Vamos, Sandra Vilardy, clasificó las propuestas ambientales de los candidatos en un abanico entre el green washing (‘lavado verde’) y el ecologismo de los pobres, pasando por el ecologismo técnico.

Para ella, tanto Hernández como Gutiérrez están en el green washing, es decir, se quedan en la superficie mostrando interés en el tema, pero no profundizan los problemas y plantean transiciones lentas.  

Parte del programa de Hernández le apunta a la tipificación de delitos ecológicos para la protección de los recursos naturales. También propone fortalecer las autoridades ambientales encargadas de judicializar “a los criminales de la minería y la deforestación”. Así, aunque todos hablan de combatir la deforestación, el candidato Hernández se inscribe en la línea de quienes proponen más medidas de fuerza. Finalmente, sus propuestas apuntan a modificar marcos regulatorios nacionales y cumplir compromisos internacionales.

Gutiérrez propone cambios de régimen normativo para “proyectos de deforestación evitada” y promete una reducción a la mitad de la deforestación a 2026 (con miras a “cero deforestación en 2030”). Su estrategia incluye presencia del Estado, formalización de tierras y vinculación de comunidades. También habla de proteger 12 cuencas abastecedoras de acueductos, de la restauración ecológica de 400 mil hectáreas y de crear un Fondo Forestal Nacional para recibir recursos de cooperación para combatir la deforestación. Respecto a esta candidatura, el abogado ambientalista Camilo Quintero dijo, en el mismo videoconsejo, que este programa continúa muchas políticas del gobierno actual.

Las propuestas de Fajardo estarían en un ecologismo más técnico, según la clasificación de Vilardy. Este programa tiene un componente más cercano a la transformación territorial que a la mano dura frente a lo ambiental. Y en línea con esa transformación, propone formalizar territorios étnicos y campesinos, regulación de cultivos ilícitos, restauración de un millón de hectáreas en el cuatrienio, inversión en ciencia, tecnología y educación, reducir el 50 % de la deforestación (igual que Gutiérrez), entre otras. El abogado Quintero considera que esta propuesta es la que plantea una transición más planificada.

En cambio, considera que la propuesta de transición de Petro carece de matices, lo que dificulta entender cómo la llevaría a cabo. Vilardy, por su parte, dice que este programa se enmarca en un ecologismo más popular. El centro del programa es el agua, por lo que se compromete a proteger todas las cuencas hidrográficas y garantizar el agua “como derecho fundamental” con acceso equitativo para la reactivación del campo. Por ejemplo, frente a la propuesta de impulsar el agro como uno de los sectores que apalanque la economía, Vilardy se pregunta por la salud de los suelos y la presión de esta propuesta sobre la frontera agrícola.   

Las propuestas de Petro también hablan de cambios tributarios, justicia climática y economía popular, además de promover acuerdos multilaterales a nivel internacional. 

Sobre la ratificación del Acuerdo de Escazú (para la protección de líderes ambientales, principalmente), Petro ha dicho que lo apoya. En eso coincide también con Fajardo, quien dice que lo volverá a presentar al Congreso, y con Rodolfo Hernández (está en su programa, pero en un debate evidenció que desconocía de qué se trataba). Federico Gutiérrez, en cambio, ha dicho que no promovería su ratificación.

Si quiere conocer más en detalle qué aparece y qué no en las propuestas ambientales de las candidaturas, les recomendamos este gráfico de la Universidad de Antioquia y esta cuenta de Instagram del ambientalista Carlos Cadena.

 

Para clarificar conceptos

Ecologismo popular: también conocido como “ecologismo de los pobres” por la denominación de Joan Martínez Alier, es una corriente del pensamiento ecologista que analiza no solo los impactos ambientales del modelo económico, sino también sus efectos sobre la desigualdad social, los conflictos sociales y las comunidades. Bebe del pensamiento de izquierda y está emparentado con movimientos como el ecosocialismo.

Ecologismo técnico: como movimiento social, el ecologismo tiene distintas corrientes desarrolladas a lo largo de las últimas décadas. Más que existir una corriente que se autodenomine “técnica”, la idea de ecologismo técnico alude a la necesidad de combinar las aspiraciones de cuidado, restauración y conservación del medio ambiente con evidencia científica y técnica de la ecología sobre qué es necesario hacer y por cuáles medios.

‘Green Washing’: el ‘lavado verde’ se refiere a la práctica de marketing utilizada para hacer pasar por ambientalmente sostenibles marcas y procesos que no lo son, o no suficientemente. Aunque se refiere a la estrategia desde empresas privadas, aplicado al contexto político significaría mostrar un interés artificial de un candidato o campaña por el medio ambiente, sin acciones concretas y reales que favorezcan su protección.

 

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Por:

Juan David López Morales

Ilustración Matilde Salinas @matildetil

2022-05-25

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